Historia Geológica del Camino Mozárabe de Santiago
Las grandes unidades geológicas andaluzas
En Andalucía se diferencian tres grandes dominios geológicos:
- el Macizo Ibérico,
- la Cordillera Bética y
- las Depresiones Neógeno – Cuaternarias.
De ellos, en la provincia de Granada están representadas la Cordillera Bética y las Depresiones Neógenas, cuya evolución está íntimamente ligada a la de la Cordillera Bética.

Para situarnos en el origen geológico del territorio andaluz debemos dar un salto atrás en el tiempo hasta hace más de 500 millones de años. Por entonces, el gigantesco continente sur de Gondwana inició un lento viaje que acabaría, 200 millones de años más tarde, en una colisión con las tierras emergidas del norte, Laurasia, formando La Pangea, el gran continente único. Los sedimentos depositados en el fondo del océano que los separaba se verían involucrados en este titánico choque y emergerían, dando lugar a una parte de Andalucía: Sierra Morena, el sector más meridional del Macizo Ibérico. Más tarde, aquel continente único comenzaría a fragmentarse nuevamente en sedimentos.
En este eterno baile de placas continentales, hace ya unos 30 millones de años, un pequeño fragmento de corteza terrestre se desplazó desde la zona de Alborán hacia el oeste hasta colisionar finalmente con las tierras ibéricas y africanas. Así nacería otra parte de Andalucía, la Cordillera Bética.
El resto del territorio andaluz aún era mar hace 10 millones de años. Su progresiva retirada haría que los sedimentos acumulados en su fondo emergieran y constituyeran tierra firme. La geografía de Andalucía quedó por fin configurada casi tal como la conocemos hoy, hace unos 2 millones de años.
El origen de la cordillera bética

La Cordillera Bética tiene más de 600 km de longitud y se extiende desde la provincia de Cádiz hasta Baleares. Geográficamente, al norte de la Cordillera Bética se encuentran la depresión del Guadalquivir y el Macizo Ibérico, mientras que al sur se encuentra el mar Mediterráneo. Se dobla literalmente, formando el arco de Gibraltar, y encuentra su imagen especular al otro lado del Estrecho, en la cordillera marroquí del Rif; de ahí que internacionalmente se la conozca como Cordillera Bético–Rifeña.
La Cordillera Bética se elevó durante la Orogenia Alpina, responsable también de la formación de las principales cadenas montañosas del sur de Europa y de Asia. La Orogenia Alpina es el resultado de la convergencia y colisión entre las placas Africana, Euroasiática e Índica y otras placas de menor tamaño, durante los últimos 50 millones de años. Todas las elevaciones montañosas que actualmente rodean el Mediterráneo occidental, como los Alpes, los Apeninos y el Rif, se formaron en el marco de esta orogenia.
La Cordillera Bética es el resultado de la colisión entre tres placas tectónicas: la placa Ibérica, la placa Africana y la pequeña placa de Alborán. Es posible reconstruir la posición aproximada de la placa de Alborán a lo largo del tiempo geológico. Hace unos 30 millones de años, la placa de Alborán se encontraba centenares de kilómetros al este de su posición actual. Esta placa se desplazó hacia el oeste deformando progresivamente los sedimentos que encontraba a su paso y colisionando finalmente con las placas mayores.
Las cordilleras, también llamadas orógenos, son el resultado de procesos orogénicosque operan durante millones de años de forma lenta y progresiva y siempre tienen que ver con el movimiento de las placas tectónicas.
Estructura geológica de la cordillera bética
La Cordillera Bética se estructura en dos grandes dominios geológicos: las Zonas Externas, constituidas básicamente por rocas procedentes de sedimentos marinos acumulados al sur del viejo macizo ibérico, y las Zonas Internas, rocas muy deformadas procedentes de la placa continental que provocó la colisión. Indistintamente sobre ellas, frecuentemente sellando el contacto tectónico entre ambas, se sitúan las cuencas neógeno-cuaternarias.

Las zonas internas
Las Zonas Internas ofrecen paisajes de carácter singular debido a su antigüedad y al intenso grado de deformación de sus rocas. Son el dominio de las rocas metamórficas, con edades superiores a 500 millones de años. Algunas de las rocas metamórficas de las Zonas Internas fueron enterradas hasta profundidades de varias decenas de kilómetros y sometidas a presiones muy elevadas durante la colisión de las placas tectónicas de la Orogenia Alpina. Esto provocó la transformación de los minerales originales de las rocas y la eliminación de los restos fósiles de las rocas sedimentarias. Dependiendo de la roca original y del grado de metamorfismo durante el proceso metamórfico, se producirá un tipo u otro de roca.

La característica principal de una gran parte de las rocas metamórficas es su aspecto lajado u hojoso (denominado foliación o esquistosidad), que se produce al reorganizarse los minerales de estructura plana durante el proceso de recristalización parcial de los minerales laminares de forma perpendicular a las fuerzas compresivas. En general, esta reordenación mineral no borra todas las trazas de la estratificación. Forman relieves metamórficos abruptos y elevados, entre los que destaca el singular macizo de Sierra Nevada.
En las Zonas Internas se diferencian tres grandes unidades, que corresponden a otros tantos complejos tectónicos. De abajo hacia arriba:
- Complejo Nevado – Filábride. Conforma el núcleo de Sierra Nevada y su prolongación por la Sierra de los Filabres. Está formado esencialmente por rocas metamórficas muy antiguas y deformadas, con un basamento de esquistos paleozoicos y una cobertera carbonatada de mármoles.
- Complejo Alpujárride. Aflora a modo de orla sobre los relieves nevadofilábrides, a los que se superpone tectónicamente. Se estructura en varias unidades que incluyen un basamento de esquistos y cuarcitas, de edad precámbrico–paleozoica, y una cobertera triásica de filitas, calizas, dolomías y mármoles. Las sierras granadinas de Baza, Padul, La Peza, Tejeda – Almijara y Lújar, entre otras, pertenecen a este complejo.
- Complejo Maláguide. Aflora mínimamente en la provincia de Granada, y lo hace de manera extensa en las sierras de Málaga, de donde toma su nombre, está compuesto por un basamento paleozoico de lutitas, areniscas, calizas y conglomerados y, muy localizada, una cobertera mesozoica y terciaria poco potente compuesta principalmente por calizas y margas. Se diferencia de los dos complejos anteriores por su bajo o nulo nivel de metamorfismo.

(Guía Geológica del Parque Nacional de Sierra Nevada)
Aflora en el núcleo de Sierra Nevada y en su prolongación por la Sierra de los Filabres. Está formado por rocas metamórficas muy antiguas y deformadas, con un basamento de esquistos paleozoicos y una cobertera carbonatada (mármoles), junto con rocas derivadas de la transformación (metamorfismo) de rocas magmáticas, como granitos y basaltos. Internamente está estructurado en varias subunidades apiladas tectónicamente.

Las rocas más frecuentes en el Complejo Nevado-Filábride son:
- Micaesquistos y cuarcitas. Son las rocas más frecuentes en este complejo. Los esquistos proceden de antiguos sedimentos arcillosos y las cuarcitas de sedimentos arenosos. Los procesos metamórficos hacen que los minerales cristalicen en formas laminares cuya orientación produce el típico aspecto hojoso de los esquistos. Cuando son oscuros, se debe a la presencia de cierto contenido de materia orgánica, que en el proceso metamórfico llega a convertirse en grafito.
- Mármoles. Los mármoles, en este caso de tonos amarillentos y blancos, son rocas metamórficas que proceden de rocas originalmente calcáreas, como calizas y dolomías, que han experimentado un fuerte proceso de recristalización como consecuencia de las altas presiones y temperaturas a las que han sido sometidas.
- Rocas verdes. Bajo el término rocas verdes se agrupa un conjunto de rocas metamórficas de esa tonalidad que derivan de rocas ígneas básicas (ultramáficas), extraordinariamente pobres en sílice, como peridotitas, basaltos y gabros. A pesar de ofrecer una gran variedad litológica, pues hay serpentinitas, anfibolitas, metabasitas, eclogitas, etc., sus características químicas son parecidas: muy poca presencia de sílice y abundantes minerales máficos, anfíboles, piroxenos, etc. Afloran en forma de lentejones de tamaño métrico a kilométrico, intercalados en la potente serie metamórfica del Complejo Nevado-Filábride.





Este complejo está formado por unidades con distintos grados metamórficos, superpuestas, plegadas y separadas por grandes fallas. Al igual que en el Complejo Nevado-Filábride, muchas de las rocas del Complejo Alpujárride alcanzaron grandes profundidades (hasta 40 km) debido a un proceso de subducción continental ocurrido hace unos 30-50 millones de años, que las transformó en rocas metamórficas. Posteriormente, hace unos 20 millones de años, el Complejo Alpujárride alcanzó la superficie y empezó a erosionarse.
Aflora a modo de orla sobre los relieves nevadofilábrides, a los que se superpone tectónicamente. Se estructura en varias unidades que incluyen un basamento de esquistos y cuarcitas, de edad paleozoica, y una cobertera triásica de filitas, calizas, dolomías y mármoles. Las sierras granadinas de Baza, Padul, La Peza, Tejeda – Almijara y Lújar, entre otras, pertenecen a este complejo.

Las rocas del Complejo Alpujárride muestran litologías similares a las del Complejo Nevado-Filábride, si bien presentan un grado de metamorfismo menor. Las litologías más características son las siguientes:
- Calizas y dolomías. Son rocas calcáreas compuestas mayoritariamente por carbonato de calcio. Las calizas se forman actualmente en mares cálidos y poco profundos de las regiones tropicales, donde los aportes detríticos son escasos. Se generan en forma de lodos carbonatados procedentes de la acumulación, durante cientos de miles o millones de años, de esqueletos calcáreos de organismos marinos. Posteriores procesos de carácter químico le conferirán el carácter pétreo. Cuando tienen una alta proporción de carbonatos de magnesio, que pueden sustituir parcialmente al calcio, se llaman dolomías. Las calizas y dolomías alpujárrides han sufrido procesos de metamorfismo que enmascaran sus características originales, recristalizando parcialmente, a veces de forma intensa, hasta transformarse en calizas marmóreas e incluso en mármoles. Otra característica es su intensa fracturación y en ocasiones grado de karstificación, que las convierten en excelentes acuíferos. En ocasiones, generan relieves de morfología muy singular, como los calares.
- Pizarras y filitas. Rocas de metamorfismo de bajo grado, procedentes de arcillas, que manifiestan una esquistosidad muy patente y, generalmente, un brillo satinado característico. En Sierra Nevada adquieren colores muy vivos y llamativos, de tonos azul y violáceo. Se les denomina localmente launas y, por su carácter extremadamente impermeable, se han usado históricamente en la construcción de los techos planos de las casas tradicionales.






El Complejo Maláguide está bien representado en las sierras de Málaga, de donde toma su nombre, pero no en la provincia de Granada, donde aflora escasamente. Está compuesto por un basamento paleozoico de lutitas, areniscas, calizas y conglomerados y, de forma muy localizada, una cobertura mesozoica y terciaria poco potente, compuesta principalmente por calizas y margas. Se diferencia de los dos complejos anteriores por su bajo o nulo nivel de metamorfismo. La extensión de sus afloramientos en la provincia de Granada es mínima.
Las zonas externas
Las Zonas Externas son las más próximas al Macizo Ibérico y representan la cobertera sedimentaria del basamento o zócalo de Placa ibérica, levantado y estructurado por la colisión de la placa de Alborán. Esta cobertera comprende rocas sedimentarias del Triásico al Mioceno inferior-medio, depositadas en un extenso mar ubicado al sur del Macizo Ibérico. No presentan ningún signo de haber sufrido metamorfismo. Buena parte de las estructuras asociadas a la deformación que sufrieron durante la orogénesis alpina es de tipo frágil: pliegues y fracturas.
Constituyen en realidad una sucesión de elevadas y abruptas sierras calizas y valles labrados sobre blandas margocalizas y margas, esencialmente, cuyo origen marino queda atestiguado por un rico registro de fauna y flora marina fósil, especialmente de un grupo de antiguos cefalópodos ya extinguidos, los ammonites, parientes muy lejanos, y aún con concha, de los actuales calamares, con yacimientos de referencia en Andalucía a escala mundial.
Las Zonas Externas se dividen, a su vez, en distintas unidades, más o menos coincidentes con distintos dominios paleogeográficos. Desde la parte más próxima a la más alejada al continente (Macizo Ibérico):
- Prebético. Constituido por sedimentos marinos someros, litorales y continentales, mesozoicos y terciarios, con predominio de rocas carbonatadas y una característica estructura en escamas vergentes (inclinadas) hacia el norte, hacia el antiguo continente ibérico. Diferencias en las secuencias litológicas, reflejo de distintas situaciones paleogeográficas, hacen posible separar un Prebético Externo, de carácter más somero, que no está representado en la provincia de Granada (Sierra de Cazorla) y un Prebético Interno, con rocas formadas en general a mayores profundidades representado en Sierras del Segura y Castril, ésta última única zona donde aflora en la provincia de Granada.
- Subbético. Localizado en la parte más meridional de las Zonas Externas y magníficamente representado en la provincia de Granada, de la que ocupa la mitad meridional. Está constituido por sedimentos marinos profundos de carácter pelágico, es decir, lejanos de la costa. Aunque, de norte a sur, se pueden subdividir en varios dominios paleogeográficos, globalmente se pueden diferenciar tres grandes conjuntos litológicos: los materiales triásicos, mayoritariamente arcillas, arenas rojas y yesos; los grandes afloramientos jurásicos y cretácicos de calizas y margas; y las margas y depósitos turbidíticos del Terciario.
La zona prebética
La Zona Prebética aflora con buena exposición en el noroeste de la provincia de Granada, entre los municipios de Castril y Puebla de Don Fadrique. Las series estratigráficas están constituidas esencialmente por calizas, parcial o totalmente dolomitizadas, depositadas en un medio de plataforma marina somera al borde sureste de la placa Ibérica.
La zona subbética
Está constituido por sedimentos profundos de carácter pelágico, es decir, lejanos de la costa. Aunque, de norte a sur, se pueden subdividir en varios dominios paleogeográficos: Subbético Externo, Subbético Medio y Subbético Interno. Globalmente se pueden diferenciar tres grandes conjuntos litológicos en ellos: los materiales triásicos, mayoritariamente arcillas, arenas rojas y yesos, los grandes afloramientos jurásicos y cretácicos de calizas y margas, y las margas y depósitos turbidíticos del Terciario (Paleógeno y Mioceno inferior).



Las cuencas intramontañosas neógeno- cuaternarias
Hace unos 10 millones de años, estructurada ya la Cordillera Bética, el mar aún invadía esas zonas bajas del interior de Andalucía. Se les llama cuencas neógenas y son áreas intramontañosas topográficamente deprimidas que, desde hace unos 10 millones de años, se han rellenado de sedimentos suministrados desde las montañas circundantes durante la formación de la Cordillera Bética y que se localizan, indistintamente, sobre rocas pertenecientes a los dominios anteriormente descritos. Ejemplos de estas cuencas son la cuenca del Guadalquivir, la cuenca de Granada y la de Guadix–Baza; estas últimas están íntimamente relacionadas con la evolución geológica del macizo de Sierra Nevada. La juventud de estos sedimentos hace que se presenten prácticamente sin deformar y con abundante contenido de restos fósiles, casi frescos aún, aportándonos un testimonio excepcional de la evolución de la vida durante ese período.
En estas cuencas se observan diferentes litologías sedimentarias. Las más comunes son:
- Conglomerados. Son rocas detríticas formadas básicamente por fragmentos o cantos de más de 2 mm de diámetro y, a veces, hasta de orden métrico, generalmente incluidos en una matriz compuesta por arena, limo y arcilla. Pueden estar más o menos cementados.
- Arenas y areniscas. Son rocas detríticas originadas por la cementación de arenas que, generalmente, están incluidas en una matriz formada por partículas de grano más fino. Las arenas son fragmentos de minerales o rocas con diámetros comprendidos entre 1/16 y 2 mm.
- Limos, arcillas y margas. Son rocas detríticas de granulometría muy fina, con diámetros inferiores a 1/16 mm. Se denominan limos si el tamaño de grano está comprendido entre 1/256 y 1/16 mm y arcillas si es menor de 1/256 mm. Si contienen alrededor del 50% de carbonato de calcio (del 35% al 65%), se denominan margas. Si las partículas están unidas, pero no fuertemente cementadas, se denominan limolitas y arcillitas o argilitas.





